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Falsificaciones de Perfumes. Los panelistas expertos en olores defienden su profesión frente a las narices electrónicas.

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Todos sabemos que las falsificaciones existen en el mercado y, aunque evidentemente no tienen nada que ver con el producto original, es necesario demostrarlo científicamente. A diferencia de los sistemas de análisis convencionales que identifican cada componente de un aroma por separado, el sistema de 'narices electrónicas' es capaz de detectar mezclas de aromas complejos, donde hay más de un elemento aromático.

Cuando hablamos de un aroma que está compuesto por decenas o cientos de compuestos aromáticos diferentes, separarlos y dosificarlos uno por uno y asociarlos a una calidad se convierte en una tarea inviable dada la laboriosidad del proceso y el elevado coste que conlleva. Este dispositivo, en cambio, analiza el aroma en su conjunto, sin necesidad de separar los distintos compuestos que lo forman. De esta manera, el dispositivo ofrece una respuesta global, siendo capaz de detectar si la mezcla analizada es distinta a una mezcla previa que se le ha hecho memorizar.

El método, está basado en los mismos principios de percepción y asociación que rigen el olfato humano. Al hilo de esto, ha explicado que el ser humano desde que nace está entrenando el olfato, empezando a identificar distintos olores y aprendiendo a diferenciar un buen y un mal olor. Al igual que la nariz humana, el sistema necesita un entrenamiento, es decir, hay que indicarle a qué tipo de aroma corresponde la respuesta que ha dado, de este modo el dispositivo memoriza el tipo de olor y posteriormente puede asociar sus respuestas de manera automática.

La industria de las imitaciones de perfumes se ha convertido en un mercado potente, siendo sus productos, en numerosas ocasiones, de características muy similares a los perfumes originales que imitan. A veces, la calidad de éstas es tan buena que resulta muy difícil distinguirlas incluso para los panelistas expertos, cuyo trabajo consiste en identificar la autenticidad del perfume. En estos casos, el dispositivo de olfacción electrónica es capaz de detectar diferencias de aromas imposibles de apreciar por panelistas expertos.

Desde al Area de Prácticas de Química Forense Grupo Pericial ya dispone de una de estas nuevas herramientas tecnológicas para detección de falsificaciones en perfumes.

 

Sin profundizar en la falsificación de olores y siguiendo estas pautas sobre su aspecto exterior e interior del perfume se puede determinar una falsificación de una menera sencilla.

 

1. El celofán. Un vistazo al plástico que envuelve la colonia basta para percatarse de que es un trucho. “En los originales el celofán tiene cuerpo, los pliegues son exactos y queda adherido al embalaje. En la falsificación, suele ser fino y quedar aire entre el cartón y el celofán. Se nota fácilmente porque al frotarlo, suena”.

2. El estuche
. El cartón es de peor calidad, de menor gramaje. También sucede con el ensamblaje del interior y que impide que la botella se mueva durante los traslados.

3. El frasco.
Es el recipiente donde se almacena algo que vas a ponerte sobre la piel. Pasa la mano por el canto de una falsificación. Notarás un pequeño relieve. Es la unión de las dos partes del frasco. Se hacen con dos moldes y se pegan. Además, el tubo dispensador suele estar muy curvado. Se debe a que en el punto de fabricación, todos los dispensadores se cortan a la misma altura. Pero no todos los frascos son iguales, por eso, en muchos casos sobra mucho tubo dispensador. Y puede estar ensanchado por efecto de algunos ingredientes nocivos presentes en el perfume.

 

4. El etiquetado. La ley obliga a todos los fabricantes a desglosar los ingredientes de cualquier cosmético. Los perfumes no son una excepción. Si no vienen en el exterior de la caja, vendrá el símbolo de un libro que quiere decir que están en el interior. En las falsificaciones, pueden no estar. Y puede que tampoco esté el número de lote ni el código de trazabilidad, que es un código diferente al Ean (el consabido código de barras) y que pone el fabricante para saber qué recorrido ha tenido ese producto en concreto desde su fabricación.

5. Interior.
Para fabricar un perfume, un nariz puede tirarse un año trabajando. En las fábricas, se trabaja con extrema pulcritud para no degradar la mezcla ni permitir que se cuelen microorganismos u hongos, que puede suceder al tratarse de esencias procedentes de flores. Las condiciones de higiene de un taller clandestino dejan mucho que desear. Por no hablar de que, evidentemente, “no se atienen al reglamento 1223/2009 de la UE, que determinan qué sustancias y en qué medida se pueden incluir en los perfumes”. Puede haber ingredientes tóxicos, alergénicos, que provoquen fotosensibilidad… e incluso, potencialmente, cancerígenos o perjudiciales para la reproducción. “Hablamos de la diferencia entre usar un alcohol de alta calidad o uno de uso industrial. Y plomo, arsénico, cadmio…Se ha detectado incluso orín de caballo para lograr el color amarillo de algunos perfumes.

 

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